La costa de Asturias tiene algo que cuesta explicar hasta que lo ves: la montaña llega casi al mar, los pueblos de pescadores huelen a salitre y motor, y las carreteras secundarias son lo bastante estrechas para que una camper tenga que ir despacio. Eso, en agosto, es una ventaja. Esta ruta en camper por la costa de Asturias recorre de este a oeste los tramos más interesantes del litoral cantábrico: Llanes, Ribadesella, Lastres, Cudillero y Luarca, con tiempo suficiente para detenerse donde toca y no llegar a ningún sitio corriendo.

Por qué merece la pena esta ruta en camper

La Costa Verde tiene fama ganada: playa, montaña y cocina en un litoral que concentra más atractivos por tramo que casi cualquier otra costa del norte. En camper, además, tienes una ventaja que el turista de hotel no tiene: puedes salir cuando quieras, cambiar el plan si el tiempo cambia y aparcar donde los autobuses no llegan.

En verano esa libertad tiene un coste. Los puntos más conocidos se saturan y dormir sin reserva puede complicarse. Con buena organización se evita lo peor de las aglomeraciones.

El recorrido de este a oeste tiene una lógica propia. La costa oriental, cerca de los Picos de Europa, tiene más playa y más afluencia. A medida que avanzas hacia el occidente, los pueblos se vuelven más tranquilos y el paisaje más abrupto. Poca autopista: esta ruta se hace a base de paradas.

La ruta en camper por la costa de Asturias, de Llanes a Luarca

Cinco días dan para ver todo sin correr. Con siete, puedes quedarte un día más en Ribadesella o en Cudillero si el sitio te atrapa, que ocurre con frecuencia.

Llanes: primera parada en el oriente

Llanes es una buena forma de empezar. El casco histórico conserva murallas medievales y una lonja que todavía funciona como centro del pueblo. Las playas del entorno tienen carácter: Torimbia y Ballota, más escondidas y con bajada a pie, o Poo y Celorio, más accesibles para quien viaja con un vehículo grande.

En agosto las playas más conocidas se llenan antes de las diez de la mañana. Si quieres la arena casi para ti, la clave es estar ahí cuando los veraneantes de apartamento aún están desayunando. Los aparcamientos de las playas populares tienen restricciones de altura y longitud en algunos casos: vale la pena comprobarlo antes de salir.

Ribadesella: donde el Sella llega al mar

Ribadesella parte la villa en dos: el lado de los pescadores y el turístico, unidos por un puente. La playa de Santa Marina tiene una forma que parece diseñada para ser fotografiada, con el monte Corberu al fondo. El estuario del río Sella da una perspectiva distinta: un paseo tranquilo con el sonido del agua y pocas multitudes si llegas a primera hora.

El centro histórico es pequeño y se recorre en media tarde. Los aficionados al arte rupestre tienen muy cerca la cueva de Tito Bustillo, uno de los yacimientos paleolíticos más importantes del norte peninsular.

Lastres: el pueblo del acantilado

Lastres es de los que se recuerdan. Las casas trepan por la ladera con una geometría que no tiene ningún plan aparente, el puerto pesquero queda abajo y desde el mirador de San Roque la vista al Cantábrico merece parar aunque no hubiera nada más que ver. El acceso en camper tiene su complicación: las calles son muy estrechas y aparcar en el núcleo es difícil. Lo habitual es dejar el vehículo en las afueras y bajar andando. La caminata es corta y el pueblo lo agradece.

Cudillero: el anfiteatro marinero

Cudillero tiene una disposición que lo distingue de cualquier otro pueblo de la ruta: las casas se distribuyen en semicírculo alrededor del puerto, apiladas en varios niveles, con fachadas de colores que se reflejan en el agua cuando el día está en calma. En temporada alta el acceso en vehículo es complicado. Las calles son estrechas, el tráfico se atasca y el núcleo no está pensado para campers. Lo sensato es aparcar a la entrada y continuar a pie.

Si llegas temprano, antes de que la primera oleada de visitantes baje de los coches, puedes ver el puerto trabajando. Eso ya vale el viaje.

Luarca: el final del recorrido

Luarca cierra la ruta con carácter propio. El río Negro parte el pueblo en dos antes de llegar al mar, y esa disposición da al puerto una forma que no se parece a ninguna de las paradas anteriores. El cementerio marinero sobre el acantilado tiene lápidas con historia y las mejores vistas de la villa. La lonja y los bares del puerto son el escenario natural para cerrar el viaje.

Consejos para viajar en camper por Asturias en temporada alta

Sal temprano

En agosto la diferencia entre salir a las siete y salir a las diez es considerable. Las playas más conocidas se saturan, los aparcamientos se llenan y algunos accesos a miradores se cortan por el volumen de tráfico. Madrugar resuelve dos cosas a la vez: llegar antes de que los sitios estén llenos y ver los pueblos con luz baja y sin aglomeraciones, que es cuando tienen mejor aspecto.

Planifica dónde pernoctar antes de ponerte en marcha

Improvisar el pernocte en la costa asturiana en agosto puede salir mal. Las zonas habilitadas para autocaravanas y los campings de la zona se llenan días antes. Si tienes pensado quedarte en instalaciones con servicios, reserva con antelación, sobre todo para los fines de semana. Si tu plan pasa por pernoctar fuera de zonas habilitadas, consulta la regulación del municipio en cuestión: las normas varían y es mejor buscarlo en las webs oficiales de cada ayuntamiento.

Respeta el entorno

La costa asturiana tiene pradera costera, dunas, marismas y zonas de alto valor natural. Son frágiles, y en verano el pisoteo se multiplica. Sin fuego fuera de zonas habilitadas, los residuos al contenedor y, en zonas dunares, por los senderos marcados. No hay mucho más que explicar.

Qué llevar para una semana en el Cantábrico

El tiempo en la costa asturiana en verano no es predecible. Puede haber días de calor intenso con el sol pegando en la playa a mediodía, y días en que una galerna baja la temperatura y mete viento de cara. Para los días de pleno sol, una gorra y unas gafas de sol son imprescindibles: en el Cantábrico la luz rebota en el agua y cansa más de lo que uno espera. Un poncho de surf también ocupa poco y se agradece cuando el viento refresca.

En Van & Camp encontrarás ropa y accesorios pensados para este tipo de viaje: sudaderas, camisetas, gorras, ponchos de surf y gafas de sol para estar cómodo tanto en la playa como paseando por el puerto. Si te falta algo antes de salir, echa un vistazo al catálogo.