Hay rutas en camper que se justifican solas. La ruta en camper por Rioja Alavesa en mayo es una de ellas. Los viñedos están en plena brotación, los pueblos medievales tienen ese silencio de temporada baja que desaparece en verano y las carreteras locales te dejan rodar sin prisa. De Laguardia a Salinillas de Buradón, con paradas en Elciego, Samaniego y Labastida, esto es lo que te vas a encontrar si le dedicas entre dos y cuatro días.
Mayo en los viñedos: el momento que se pasa rápido
La vid brota en primavera. En los primeros días de mayo las cepas sacan hojas de un verde casi fosforescente; hacia el final del mes los primeros racimos ya se apuntan. El paisaje que ves desde la ventanilla de la camper no va a ser el mismo en junio ni en septiembre. Eso tiene su valor, y merece la pena aprovecharlo.
El tiempo en esta zona puede sorprenderte. La Sierra de Cantabria actúa de barrera frente a las borrascas del norte, así que el calor llega antes aquí que en el resto del País Vasco, pero las tormentas de tarde en mayo no están descartadas. Una capa impermeable ligera ocupa poco espacio y se agradece.
La ruta en camper por Rioja Alavesa, pueblo a pueblo
Laguardia
El más conocido de la comarca, y la fama está justificada. La villa medieval está íntegra sobre un cerro, rodeada de muralla. Puedes dejar la camper en los aparcamientos exteriores y entrar a pie: el recinto es pequeño y en media mañana lo recorres bien. Lo que hay debajo es igual de interesante: una red de bodegas históricas excavadas en la roca, algunas de varios siglos de antigüedad, que varias empresas gestionan como visita guiada. Si quieres bajar, lo más fácil es informarte en el propio pueblo al llegar.
Elciego y Samaniego
Elciego está a menos de diez kilómetros de Laguardia. Pueblo tranquilo, arquitectura de piedra bien conservada, viñedo que llega casi hasta las puertas. Samaniego queda a pocos kilómetros y tiene menos presencia en las guías, lo que en la práctica significa menos gente. El mirador sobre el Valle del Ebro que se abre antes de entrar al pueblo merece el desvío aunque sea corto.
Labastida
Es el pueblo más grande de la comarca y el que concentra más servicios. Está en la ladera de la Sierra de Cantabria, con vistas sobre los viñedos. Si vas varios días de ruta y necesitas reponer agua o vaciar aguas grises, Labastida es el sitio más cómodo para hacerlo. Conviene consultar la disponibilidad de servicios para campers antes de llegar, porque estas cosas cambian.
Salinillas de Buradón
Poca gente llega hasta aquí y es una lástima. El pueblo está en el límite occidental de la comarca, junto al río Ebro, y conserva una muralla medieval en buen estado que la mayoría de los visitantes de la zona no conoce. No hay restaurante ni tienda: es un pueblo pequeño, casi solo casas y piedra. La luz de la tarde sobre el río, desde allí, vale el viaje.
Las bodegas: reserva antes de salir
La Rioja Alavesa es tierra de Denominación de Origen Rioja y hay bodegas de todos los tamaños repartidas por la comarca. Muchas ofrecen visitas con cata, pero casi ninguna las gestiona de manera improvisada. La norma general es reservar con antelación, y en puentes y fines de semana de mayo la agenda se llena rápido.
La recomendación práctica: decide qué bodega quieres visitar antes de salir de casa y contacta directamente con ella. Muchas tienen formulario de reserva online. Si llegas sin reserva, lo habitual es que no puedan atenderte en el momento. Una visita suele durar entre una hora y hora y media, y si vais varios adultos, alguien tiene que pensar quién conduce después.
Los dólmenes y la Sierra de Cantabria
La concentración de monumentos megalíticos en esta zona sorprende a quien no lo sabe. El dolmen de La Chabola de la Hechicera, junto a Elvillar, es uno de los más accesibles y conocidos de la comarca. Hay otros dispersos por las estribaciones de la sierra y en los alrededores de Laguardia. Son fáciles de integrar en la ruta sin alargar los desplazamientos.
La Sierra de Cantabria define el horizonte norte de toda la ruta. Desde los miradores de la carretera que cruza la sierra hacia el norte se abre una panorámica amplia de los viñedos con el Ebro abajo. Si subes con la camper, hazlo sin prisa: es carretera de montaña, con curvas, y conviene revisar su estado si ha llovido en los días previos.
Rodar sin prisa: la parte que más importa
La Rioja Alavesa no es grande. De Laguardia a Salinillas de Buradón no hay más de cuarenta kilómetros en línea recta, y las carreteras locales que conectan los pueblos tienen poco tráfico entre semana. Puedes tomar decisiones sobre la marcha: te gusta un mirador, paras; el pueblo que ves desde la carretera pinta bien, te desvías.
Para dormir, hay áreas habilitadas para autocaravanas en varios municipios del recorrido. Antes de llegar, vale la pena consultarlas para saber si tienen servicios de agua y vaciado, porque no todas ofrecen lo mismo.
Este tipo de ruta no se mide en kilómetros. Se mide en paradas, y en cuánto tiempo eres capaz de quedarte en cada una.
Van & Camp nació en el País Vasco y tiene esta zona muy presente. Si te faltan prendas para el tipo de ruta donde las mañanas son frescas y las tardes pueden dar sorpresas, en el catálogo hay sudaderas, camisetas, gorras y ropa de abrigo pensada para estar fuera de verdad. Puedes echar un vistazo antes de cargar la camper.