Llega la primavera y la camper lleva meses parada. Todo el mundo quiere salir ya, pero antes de meter la maleta y arrancar hay un rato de trabajo previo que conviene no saltarse. La puesta a punto de la camper en primavera no es opcional: una batería muerta en mitad de ningún sitio o un depósito de agua con olores raros arruinan cualquier escapada.
La puesta a punto de tu camper en primavera, paso a paso
Seguimos un orden lógico: primero lo eléctrico, luego la mecánica y después la habitabilidad. No hace falta un día entero. Con una mañana tranquila y sin apresurarse, la mayoría de estas comprobaciones las puedes hacer tú mismo. Las que necesitan taller, al menos las tienes identificadas antes de salir.
La batería: lo primero que revisar
Tres o cuatro meses sin uso maltratan cualquier batería. Las de plomo-ácido se descargan solas; las de litio aguantan mejor, pero tampoco salen indemnes del invierno. Lo primero: comprueba el voltaje con un multímetro. Con un multímetro puedes medir la tensión en reposo y compararla con el valor que indica el fabricante de la batería. Si está por debajo, cárgala antes de hacer nada más. Si ya no retiene la carga como antes, plantéate si le queda vida útil.
Ojo con los dos sistemas: la batería de arranque y la de servicio (la de la zona habitable) son circuitos distintos y los dos pueden haber sufrido.
Neumáticos: presión y estado visual
La presión baja en invierno por los cambios de temperatura. Revisa la presión en frío y ajústala según los valores que indica el fabricante de tu vehículo: esa información la tienes en la calcomanía interior de la puerta del conductor o en el manual. No te fíes del valor grabado en el flanco del neumático, que no es el dato que necesitas aquí.
Además de la presión, da una vuelta completa a la furgoneta y mira el estado de la banda de rodadura y los flancos. Una cubierta apoyando el mismo punto durante meses puede desarrollar deformaciones visibles. Si detectas algo que no te cuadra, pásate por un taller antes de coger carretera.
Niveles y frenos: lo que conviene ver con un mecánico
Los líquidos
Aceite del motor, líquido de frenos, refrigerante y limpiaparabrisas. Los dos primeros son los más importantes y los más fáciles de revisar: la varilla de nivel y el tapón del depósito de frenos te dan una lectura rápida. El líquido de frenos absorbe humedad con el tiempo y eso baja su punto de ebullición. Hay tiras reactivas que te dan una idea del estado, aunque la confirmación definitiva la da un mecánico.
Los frenos
Meses parada hacen que los frenos traseros (especialmente los de tambor, que llevan muchas furgonetas de base) cojan algo de óxido superficial. En la mayoría de los casos se libera al circular los primeros kilómetros, pero si al mover el vehículo notas resistencia o que tira hacia un lado, no lo dejes. Los frenos son lo último que hay que dar por bueno sin mirar.
El circuito de agua y los depósitos
El agua estancada durante el invierno cría gérmenes, aunque hayas vaciado el depósito antes de guardarlo, que es lo recomendable. Antes de la primera salida toca hacer una limpieza completa:
- Trata el depósito de agua potable con una solución específica para circuitos de autocaravanas y caravanas.
- Vacía también el depósito de aguas grises si quedó algún resto.
- Abre todos los grifos y deja correr el agua varios minutos para arrastrar residuos.
- Revisa las uniones de las cañerías: el frío puede haber afectado la estanqueidad en algunos puntos.
Gas y calefacción
La instalación de gas
Antes de abrir ninguna llave, comprueba la placa del instalador para ver si la revisión de la instalación está en vigor. Luego, con el gas cerrado, revisa los flexibles visualmente: grietas, aplastamientos o coloración extraña son motivo para llamar a un instalador homologado antes de usar ningún quemador.
La calefacción
Si llevas una calefacción de combustión (Webasto, Eberspächer o similar), arráncala antes de salir al campo, en un espacio ventilado. Los primeros arranques tras el invierno pueden necesitar un par de intentos y a veces sueltan olores del depósito que es mejor no respirar dentro de la furgoneta.
La nevera
Si la cerraste sin limpiarla bien antes del invierno, lo más probable es que tenga mal olor o algo de moho. Ábrela, límpiala con agua y jabón neutro, y déjala abierta unos días. Revisa también los sellos de la puerta: si están rígidos o agrietados, la nevera trabaja el doble y enfría peor.
Juntas y posibles filtraciones
El frío contrae las juntas. Revisa los marcos de las ventanas, el techo, el tejado solar si lo tienes y cualquier zona con sellado de silicona. Las manchas de humedad en el techo o en los armarios altos son la primera señal de que algo entra desde arriba.
Si encuentras una junta deteriorada, retira primero la silicona vieja antes de aplicar la nueva. Sellar por encima de un sellado en mal estado no funciona.
Humedad y olores
Una camper cerrada varios meses huele a cerrado, sin más vuelta de hoja. Ventila bien antes de salir y coloca absorbedores de humedad donde sueles tenerlos. Si el olor va más allá (a húmedo persistente o a moho), busca la causa antes de taparla con ambientadores. Casi siempre hay una filtración o una zona mal ventilada detrás.
ITV y seguro: revisa las fechas antes de salir
Revisa la fecha de la ITV y la vigencia del seguro antes de coger carretera. Si alguno está vencido o a punto de vencer, ponlo al día. Para cualquier duda sobre plazos y requisitos concretos, la fuente oficial es la DGT y el organismo de tráfico de tu comunidad autónoma.
La ropa también necesita una puesta a punto
Con la furgoneta lista para los primeros kilómetros de la temporada, también merece la pena pensar en qué llevas puesto. En primavera la temperatura engaña: sol de día y frío en cuanto el sol baja. En el catálogo de Van & Camp encuentras sudaderas, camisetas, gorras y ponchos pensados para el estilo de vida camper, hechos desde el País Vasco. Echa un vistazo antes de hacer la maleta.